Jumilla, ciudad vinícola por excelencia

2 febrero 2020

 

Como destino único en toda la Región de Murcia, no hay otro lugar que tenga el honor de representar tan bien como Jumilla su cultura del vino. Así, famosa por sus botellas con la Denominación de Origen que acoge hasta siete municipios dedicados a la vitivinicultura, esta ciudad del nordeste regional se cuela entre las mejores zonas vinícolas de España. Sin embargo, también en sus calles, edificios y puntos de interés se aprecian las huellas que un día dejaron desde íberos hasta romanos. Los árabes apodaron a la ciudad como ‘La Bella’ porque su atractivo paisaje natural refleja la transición del interior murciano a las llanuras manchegas.

¿Qué te ofrece el municipio?

Entre bodegas, viñedos y excelentes productos vinícolas pero también gastronómicos, Jumilla es mucho más. Porque en sus alrededores se hallan cantidad de sierras, aunque las más conocidas son las del Carche, del Molar, Santa Ana y La Pedrera. Son lugares idóneos para practicar senderismo e incluso descubrir arte rupestre. Algo que puedes complementar con una subida a su castillo, imponente en lo alto del municipio. Y es que de patrimonio, la ciudad goza de cierta riqueza gracias a edificios como Casa Honda o del artesano, Casa Renacentista y Casa Modernista. También está El Casón, un claro ejemplo de las construcciones romanas.

Un breve recorrido por su casco histórico junto a la iglesia del Salvador y Mayor de Santiago, así como la ermita San José, puede transportarte por la historia jumillana hasta el Teatro Vico. Tampoco faltan museos como el de la Cofradía del Rollo, el Arqueológico Jerónimo Molina o el del Convento de Santa Ana. También hay un Museo del Vino, el de Casa de la Ermita, que entra en el programa de la ruta vinícola e incluso está la mayor fiesta en homenaje a la vendimia que se celebra en verano, además del festival Música entre Vinos.

Para maridar las magníficas botellas DOP Jumilla, platos típicos como la gachamiga, el mortirigüelo o la empanada de patata son dignos de nombrar. Pero, entre productos autóctonos, hay que destacar una fruta que incluso goza de Denominación de Origen Protegida. Se trata de la variedad de peras Ercolini, de la que el municipio es el mayor productor de España y Europa. El clima mediterráneo del que disfrutan los cultivos de perales es perfecto para dar una fruta fresca, jugosa, azucarada y con dulces aromas. Una delicia.

Ubicación y breve viaje por su pasado

En la comarca del Altiplano murciano se ubica esta ciudad que suele albergar algo más de 25.500 habitantes. La mayoría, concentrados en su principal urbe, pero presentes también en hasta diez núcleos poblacionales que están repartidos por el término municipal. Este es el décimo más grande de España en extensión e incluye a las trece sierras que protegen Jumilla, formando cimas naturales. La geografía física del entorno, junto a ramblas como Las Salinas o El Jurado y varios barrancos convirtieron el lugar en un destino por el que pasaron todo tipo de culturas, desde la prehistoria hasta la época de Alfonso XIII, quien le otorgó el título de ciudad.

Pero antes de ese hecho determinante en su historia, Jumilla tuvo que superar todo tipo de adversidades: guerras religiosas, populares, entre hermanos durante la Guerra Civil e incluso una pelea propia por la independencia y el progreso económico. Ese que fue llegando, sobre todo, por la agricultura, sector que mantiene a día de hoy la gran base de su riqueza.

 El vino, símbolo económico-cultural

Hablar de Jumilla es hablar de vino, esencia pura de toda una ciudad vinícola que ha conservado la herencia e historia de la vid procedente de más de 5000 años atrás. Antes de adentrarte en el municipio, ya puedes apreciar los bien cuidados campos de viñedos o las barricas de una de sus entradas por el sur que te invitan a conocer su mayor símbolo. Tanto cultural -por las fiestas, eventos, actividades, productos, bodegas, patrimonio, etc.- como económico, por la riqueza que genera todo lo relacionado con sus vinos. En general, desde la primera hasta la última zona adscrita a la DOP Jumilla, el enoturismo está presente.

En cuanto al producto en sí, los vinos jumillanos se diferencian de otros por su carácter que adquieren gracias al denominado ‘terruño’, que es la combinación de diversos condicionantes. La variedad de uva Monastrell -que representa más del 80 % del total de hectáreas cultivadas-, el suelo pardo calizo, la orientación y podado de las cepas, la ubicación en una altiplanicie rodeada de montañas y, por supuesto, la climatología de tipo continental. Se nota esa influencia tanto del mediterráneo como de la meseta manchega, con unas 3000 mil horas de sol al año, escasas lluvias y una temperatura media de 16º.

Entre los vinos, destacan los rosados y tintos, siendo estos últimos también de crianza o dulces. Para elaborarlos, las bodegas emplean las más modernas instalaciones con el objetivo de conseguir una excelente calidad. Esa reconocida en el prestigio de cada botella.

DOP Jumilla, bodegas y variedades de uva

Pero para reconocimiento el que se ha ido ganando la Denominación de Origen Protegida Jumilla desde su nacimiento oficial en 1966. Continuando la tradición vitivinícola demostrable en los hallazgos de épocas pasadas, fue a partir de mediados del siglo XIX cuando la DOP tuvo un auge sin precedentes que permitió llevarla a una buena posición a nivel europeo. La plaga de la filoxera perjudicó a amplios territorios vinícolas europeos, en particular Francia, algo de lo que salió beneficiada la región murciano-manchega, incrementando después las plantaciones de vid y las exportaciones al país galo.

Poco a poco, una DOP emergente y original consiguió hacerse un hueco entre las mejores, logrando medallas en importantes concursos. El territorio comprende unas 19000 hectáreas de viñedos repartidos entre siete municipios de Murcia y Albacete: Albatana, Fuenteálamo, Hellín, Montealegre, Ontur, Tobarra y Jumilla. El 40 % de esa extensión cultivada está dentro del término municipal jumillano. Casi 2000 agricultores trabajan en las 45 bodegas totales inscritas en la DOP. Por prestigio, destacan Carchelo, Luzón, J. García Carrión, Silvano García, Juan Gil y San Isidro, todas con cepas en tierras jumillanas.

De las variedades de uva plantada, además de la principal Monastrell, también dentro de las tintas y rosadas están la Garnacha, Garnacha tintorera, Cencibel, Petit Verdot, Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon. Por otro lado, para elaborar los vinos blancos, se cultivan las uvas Airen, Pedro Ximénez, Malvasía, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel de grano menudo, Verdejo y Macabeo. Así, desde la variedad más mediterránea hasta algunas foráneas introducidas con éxito, la DOP Jumilla ha seguido apostando por diversificar sus productos vinícolas. También por seguir ofreciendo al visitante la mejor experiencia enoturística con su Ruta del Vino.

 

Ruta del Vino

El recorrido te permite disfrutar de ocio, gastronomía y descanso a lo largo de toda la ruta, mientras vas descubriendo la fusión de tierras levantinas, murcianas e incluso manchegas. La oferta se compone de visitas a distintas bodegas -tanto de Jumilla como de los otros municipios adscritos a la DOP– alojamiento en la Casa Rural del Labrador o los hoteles Pio XII o Monreal y degustación de las delicias jumillanas en los restaurantes Lerma, San Agustín, Loreto, Reyes Católicos o La Macarena.

Conoce así de manos expertas los viñedos y cómo elabora el vino cada familia bodeguera, cata las mejores botellas, deleita tu paladar con sabrosos manjares e incluso aprovecha para ir de turismo cultural. Porque la ciudad reúne, junto a esta ruta, todo lo necesario para pasar unas jornadas intensas de descubrimiento histórico, gastronómico o del entorno natural. Si visitas Jumilla en fechas señaladas, además, puedes vivir momentos únicos durante sus fiestas de verano. Precisamente durante esta época, también tiene lugar en las bodegas la Música entre Vinos, con pequeños conciertos que ambientan bonitas veladas con catering.

Fiestas de la Vendimia

Agosto tiene una cita muy especial e imprescindible para todos los jumillanos, que exaltan la tradición vinícola durante quince días de eventos. Creada en 1972 por propios bodegueros, las Fiestas de la Vendimia están declaradas de Interés Turístico Regional. Las distintas peñas agrupadas bajo federación organizan distintos tipos de actividades, todas relacionadas con el vino y sus labores. Desde el pisado de la uva hasta la cabalgata donde los participantes se bañan de morado, pasando por variedad de concursos, carreras y monólogos. Curioso resulta el Lanzamiento de Grano de Uva o el de Azaón, así como la Gymkana del Chato.

En ese contexto festivo, de principios a mitad del mes más veraniego, Jumilla se llena de alegría, se empapa de tinto y se abre al público de fuera para brindarle la mejor acogida posible en su celebración más grande. Aunque existan otras fiestas como las de Moros y Cristianos, si quieres entrar en el corazón de la cultura vinícola, solo tienes que visitar en dicho mes la conocida como Ciudad del Vino. Sin duda, mucho más que un producto o una tradición. En tierras jumillanas, esta bebida es esencia local, de sus gentes y su economía. ¡Viva el vino!

 

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